lunes, 2 de febrero de 2009

Concientizando una crisis

No tengo recuerdo alguno de haber vivido una crisis económica de proporción mundial. Hasta hace 4 años viví en Nicaragua donde siempre se ha considerado como la economía más pobre de América Latina. Es una pobreza que se ve y se siente pero tiene un origen claro en la historia.
Dentro de esa historia hubo una grave crisis en la década de 1980, la cual es únicamente un recuerdo que existe en la memoria de mis padres y tíos, así como en las páginas de los libros de historia.
Ahora nos enfrentamos a una nueva crisis, que la vivo en Costa Rica como estudiante y trabajadora. Me he preocupado por conocer un poco de ella y la importancia de la historia, donde se hace palpable con esta crisis.
La Crisis del 29’ se puede considerar como la única crisis de proporciones parecidas, pero difiere en forma. Actualmente los mercados están mucho más integrados que en 1929; existen gran cantidad de transnacionales, más gente y más pobreza. Lo interesante del caso es que las generaciones que vivieron dicha crisis ya fallecieron o rondan los 90 años.
La única forma de conocer de esa crisis es por medio de libros, lo cual es muy poca la gente que los leo o saca tiempo para conocer como se vivió en verdad dicha época. Lo más común es conocer la existencia de la crisis y no más.
Por ello, al enfrentarnos con la actual crisis económica, nos enfrentamos a lo desconocido. Se tiene fe ciega a los gobiernos como salvadores del declive y especialmente se tiene en un pedestal y con mote de salvador al nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
Se conoce por periódicos que las 3 grandes compañías de carros de Estados Unidos están a punto de declarase en quiebra; se sabe del paquete “salvador” de George W. Bush por 700 mil millones de dólares; ahora conocemos del nuevo paquete que promueve Obama por casi los 900 mil millones de dólares; se sabe que la economía de Europa se está contrayendo.
Poco se sabe de la quiebra del gobierno de Islandia; tampoco se revela mucho de la pronta quiebra del estado más rico de EE.UU, California; no explican en jerga no-economista el significado de que las economías de Japón bajaran el PIB en 9% o la de Inglaterra disminuyera un 5%. ¿En qué afecta a la gente una disminución del PIB?, ¿por qué Islandia quebró?, ¿Cómo quiebra un gobierno?
Son preguntas simples, tal vez burdas, pero solo investigando se conoce su respuesta. Además de ser muchas las preguntas, solo un porcentaje mínimo de la población haría una investigación a fondo, el resto de la sociedad creerá que esta crisis no es más que un resfriado, donde el gobierno es el mejor doctor del mundo y los paquetes económicos del gobierno son la Panadol que quitará ese resfriado.
Sin embargo, después de leer y dimensionar dicha crisis, veo que el resfriado va a convertirse en una neumonía y el gobierno fungirá como el doctor Chapatín. No hay conciencia en la gente de que esta crisis va a durar años y que poco a poco veremos como el actual status de vida va a ir variando conforme sean más las limitaciones en el mercado.
Son tiempos difíciles, donde no debe haber pánico sino educación y reflexión por parte de la gente. Se debe tener claro la envergadura de la crisis y crear colchones económicos personales (o familiares) para hacer frente a este nueva época.

Para ilustrar lo anterior, voy a relatar la historia de un amigo.
Pablo tiene 23 años. Un puesto de trabajo muy bueno como Informático en una compañía de capital estadounidense. Al conocerlo se distinguió por ser una persona humilde; se veía que gastaba en lo necesario. Yo imaginaba que tenía muchos ahorros.
El año pasado cuando los bancos del país cerraron los créditos para compra de autos, Pablo se compró un automóvil de 30.000 dólares, pagándolo en efectivo gracias a un préstamo que le hicieron los tíos. No juzgo.
Posteriormente se compro una computadora nueva marca Apple de 3000 dólares, teniendo una computadora de muy buena calidad. No juzgo.
Me gusta su carro y me ha llevado a diversos lugares en el. Estoy consciente de que es su dinero y hace lo que quiera. Pero me dejo algo claro. En momentos en que la crisis continúa en escalada, mi amigo gastó una cantidad de dinero que le pudo servir como colchón en un futuro.
Esto demuestra que no existe un nivel de conciencia respecto a la crisis y que la gente probablemente verá existe cuando deba gastar 5000 colones por una caja de leche. ¿Exagerado? Con el tiempo lo sabremos. Estamos entrando en una época de la historia que no se ha vivido y que muy probablemente va a definir nuestra generación.
Tan solo desearía más información y conciencia de la gente. No se trata que las personas dejen de vivir, dejen de darse sus gustos o comprar; sino, saber que hay un futuro muy incierto y vivimos en un país que depende de las exportaciones y el turismo, como tal será de los más afectados. El mercado interno de Costa Rica o Nicaragua no da para mantener a todo el país.
Es saber cómo y qué podemos hacer en tiempo de crisis. Prepáranos y no esperar a que venga lo peor.
Es concientizarnos de lo que viene.